jueves, 10 de mayo de 2018

CÁCOTA DE VELASCO, nuevo destino turístico de N.S.

CÁCOTA es otro de esos pequeños poblados incrustados en las faldas de la cordillerra Oriental en Norte de Santander, cerca de su cima, a "pocos pasos" de otro gigante benévolo de la naturaleza como es el páramo del Almorzadero, "primo cercano" de la otra gran estrella de su estirpe como es el páramo de Santurbán.

Su historia, porque la tiene, es inmensa y data desde lejanos tiempos cuando los Chitareros allí sintieron la suave brisa de sus pródigas montañas y los conquistadores como su fundador moderno don Ortún  Valasquez de Velasco hizo propio ese otro aparte de la historia.

Siempre recordamos de este bello pueblo en tiempos pretéritos sus artesanías en arcilla, tiestos para dorar deliciosas arepas, moyas o chorotes donde fermentaba el ocioso guarapo o alguna deslumbrante chicha, materas y otro sin fin de vasijas que laboriosas manos forjaban cual pequeñas esculturas.

Luego con los calenadrios esa tradición fue quedando rezagada, la vida, los nuevos tiempos, hicieron que aquellos alfareros buscasen otras alternativas, pero el tiempo inclemente en su paso y la factura de la nostalgia hicieron que de alguna manera la tradición volviera.


Hoy se trata de recuperar el tiempo perdido, en un presente promisorio para el sello indeleble de sus artesanías y la fulgurante y avasallante belleza del entorno que convierten su geografía como el nuevo destino turístico de Norte de Santander.


Hoy nos encontramos con su nueva fisonomía, un pueblecito bien ordenado, bonito, que se hace querer y que nos invita a volver una y otra vez.


Hay historia, un santuario religioso de La Virgen de los Dolores, amado y erguido en la fe de incontables personas que hasta allí acuden para reverenciar ante favores recibidos.

Hay casonas, callecitas empedradas, hay gentes amables que han entendido la riqueza del pasado y el deslumbrante presente hacia el ostentoso futuro que los reivindica con la vida y la esperanza.

Hay leyendas que impregan de misterio o sorpresa en el antes y el ahora, que hacen sentir amable todo su entorno donde la naturaleza ha sido generosa y benigna.


Es CÁCOTA DE VELASCO, otro entrañable pedazo de tierra con una clima frío pero agradable, donde vale la pena al calor de un café o un aguardiente rebobinar el cassette para volver a componer una línea de tiempo que tiene todos los ingredientes para surtir de colores, sabores y recuerdos ese hoy que se nubla en las marañas del presente.




miércoles, 9 de mayo de 2018

ARBOLEDAS (N.S.) siempre encanta a toda hora

ARBOLEDAS, es otro de esos municipios nortesantandereanos que atesora en cada rincón maravillosos recuerdos que hacen revivir épocas bellas y desde luego impregnan de nostalgia a quienes allí han nacido o tienen en sus tierras proyectos de vida.


Es una tierra de grandes hombres y mujeres que desde distintos ámbitos han escrito páginas de gloria, no solo en lo personal, pues tambien han descollado en lo privado, público, educativo, militar o religioso durante todas sus épocas. 

Hay en toda su geografía puntos de referencia que van siempre ligados a ese amor propio que nace y crece aún más en la distancia, así como dicen sus hijos.


Callecitas confidentes de epopeyas de amor, casonas que llenan el sentimiento por el calor de hogar que aún cobija a sus familias, parque, portales, en fin, lugares, que dulcifican los momentos cuando se recorren y que abrazan con calidez al visitante.


Es otro de nuestros pueblos hermosos donde podemos llegar con ese PASAPORTE A LA NOSTALGIA que abre puertas y nos lleva por el camino de los mejores recuerdos.




lunes, 7 de mayo de 2018

HERRÁN (N.S.) Cúmulos de recuerdos

HERRÁN, un bello, tranquilo y amable poblado en plena frontera con Venezuela, territorio nortesantandereano, nos muestra en estas gráficas parte de esa historia, que con toda seguridad sus hijos recuerdan con nostalgia o aman entrañablemente si aún están allí. 

Hay con seguridad mil historias adosadas a las viejas casonas, a las calles empedradas, a los días de tibio sol o las frías y solitarias noches  entre rumores de serenata o leyendas de caballeros andantes del destino.



El poblado en las últimas décadas siempre ha estado en ascuas, no por estar tan cerca a la irregular frontera que ha sido vida y casi muerte el mismo tiempo para sus gentes, sino por la ilustre madre naturaleza que con una irremediable falla geológica, además de cambiar el horizonte de su paisaje lo ha condenado a permanecer casi al borde de su desaparición forzosa en anaqueles gubernamentales y también en su lenta agonía de grietas y barrancos a la que resiste como quienes allí anidan más que esperanzzas.


Callecitas empinadas o viejos balcones,siempre recordarán la caminata nerviosa a la furtiva cita o la serenata de amor en noches de luna llena. Allí en Herrán, encontramos esos parajes que incitan a la nostalgia por reencontrar vivencias para muchos, de mejores años.



Viejas y empinadas callejuelas, casas de antiguas ilusiones que aun conservan cierto esplendor donde decenas de familias forjaron sueños y esperanzas. Allí todo es posible y nada es incierto en la danza de los años que indican que en cada rincón siempre vamos a encontrar un PASAPORTE A LA NOSTALGIA.

 Paredes viejas que invitan al suspiro, flores que marcan con su color que la vida sigue, todo se derrumba, todo se levanta, todo muere, todo vuelve a crecer, esa la historia que encierra esta otra nota de nostalgia de nuestros poblados nortesantandereanos.



Contrastes que deambulan por el ayer y ratifican el presente. Una casa destruída por el castigo que la naturaleza impone o un hermoso parque que con sus callecitas de pinos esculpidos invitan al romance o el relax.